Frente a un rombo puro y cristalino
observo a un rostro heredado
con los mismos labios, distinta sonrisa
mismos ojos, distinta mirada.
El reflejo actual turba el pasado
pero un instante preciso bastaba
para que aquel espejismo relegado
que la historia sin razón ocultaba
se desempolvara del lugar confinado.
Frente a esa silueta conocida
reconozco cicatrices acumuladas
que el alma sigilosa ignoraba
para que éstas furtivas asomaran.
El reflejo contrasta con lo lejano
que aseguraba era el olvidado
pero que sólo jugaba a esconderse
para dejar el día inalterado
y en su quietud después desvanecerse.
Frente a esos rasgos distinguidos
dibujo un crucigrama a medio llenado
que los ojos cobardes evadieron
para despojar de valor al pasado.
El reflejo no precipitaba su aparición
pero llegaba hoy sin suspiros de anticipación,
ante otro giro inevitable en el plató
recordando los cielos y los infiernos
que ya eran parte de esta crónica narración .
Frente a esta oculta y renovada nostalgia
retomo estos caminos recorridos,
dibujando un baile slow y un café arrepentido
escuchando un acorde furtivo y un halago sometido.
El reflejo así devuelve de manera muy extraña
abanicos de colores a la incauta estática y
de reminiscencia a la historia del mañana,
donde se creaba una interminable realidad disfrazada
para rescatar la vitalidad de una ilusión soñada.
